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Adorable Gata Se Niega A Separarse De Su Abuelita Moribunda

Una gata, llamada Trooper, amó a una mujer más que nadie en el mundo: Sarah Whaley, de 96 años de edad. En 2014, Alexis Hackney y su familia encontraron a Trooper mientras buscaban una casa. Escucharon los maullidos de la gatita en el sótano y decidieron investigar.

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“Ella tenía cerca de 2 semanas de edad. Sus ojos apenas estaban abiertos. “, Dijo Hackney.  Al no poder encontrar a la mamá de la pequeña minina decidieron llevarla a casa, dónde la abuela se encargó de alimentarla con un biberón y hablar con la gatita, formando así un vínculo muy especial.

“Mi abuela vivió con nosotros por 18 años”, dijo Hackney. “Ella se mudó para acá, para cuidar de mí y de mis hermanas, cuando éramos pequeñas. Era una parte importante de nuestra casa”  Todo el mundo podía ver cuánto Trooper adoraba a su abuela. Definitivamente, era su persona favorita.

Sin embargo, la familia no tuvo la verdadera noción de su conexión, hasta que Whaley enfermó gravemente. “Mi abuela empezó a empeorar cerca de la Navidad, y empezamos a darnos cuenta de que estaba allí todo el tiempo.”, Dijo Hackney.  Trooper dormía principalmente en la cama con Whaley,  y traia regalos de toda la casa.

“Cuando mi abuela ya no podía moverse, la gata traía regalos para ella.”, Dijo Hackney. “Ella entraba en la habitación de mi hermano, cogía las medias de él y las llevaba con ella.”, Agregó. “Con tan solo mirar sus ojos podrías  decir que ella sabía lo que estaba sucediendo.”

A veces, Whaley tenía ataques de pánico, y Trooper se apresuraba a consolarla. Cuando la abuela murió en marzo apenas unos días antes de su cumpleaños la gatita estaba inconsolable.  No aceptaba la partida de su humana, lloraba todo el tiempo y sufrió una fuerte depresión.

“Ella no quería estar cerca del cuerpo de mi abuela.”, Dijo Hackney. “La llevé allí, para mostrar que la abuela no volvería … Pero ella huyó y se quedó debajo de la cama de mis padres. Y después que se llevaron el cuerpo de mi abuela, dejó de comer. Apenas caminaba por la casa, llorando todo el tiempo.”

En la actualidad, Trooper se siente mucho mejor, aunque todavía entra en el cuarto de Whaley y deja calcetines y otros objetos en el suelo. Sin duda esta tierna felina es una de las mayores muestras del amor incondicional de los gatos, y lo cercanos que se vuelven a sus queridos dueños.

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