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Barry, el rescatador | Mascotas


Imagen extraída del Museo de Historia Natural de Berna

Hola bigueleros

Hoy os traigo la historia de un perro de raza San Bernardo, que no os dejará indiferentes.

Este héroe se llamaba Barry y nació en Suiza en el año 1800. Se dice que rescató a más de cuarenta personas durante su vida.

Vivía en el famoso Hospicio de San Bernardo, en un paso suizo a más de 2000 metros de altitud y era uno de los pasos a Italia. Muchos de los viajeros se perdían en la nieve o eran sorprendidos por aludes.


Imagen extraída del Museo de Historia Natural de Berna

Los monjes que vivían en el Hospicio, utilizaban a los perros para salvar personas desde el siglo XVII.

Barry fue adiestrado por uno de los monjes que supo enseguida las habilidades que tenía para el rescate, era muy inteligente y tenía una sensibilidad especial. De hecho, se convirtió en el símbolo de los perros de rescate.


Imagen extraída del Museo de Historia Natural de Berna

Barry significa osito en bernés y, tras una vida ejemplar su nombre se ha utilizado hasta nuestros días para nombrar al más bello de cada generación de perros del hospicio.

La historia cuenta que Barry era capaz de detectar a una persona en peligro a gran distancia, y en cuanto percibía que alguien necesitaba de su ayuda salía inmediatamente, sin que nadie pudiese impedírselo.


Imagen extraída del Museo de Historia Natural de Berna

Barry tenía un carácter muy especial y no le gustaba trabajar acompañado, aunque su adiestrador lo utilizaba habitualmente como líder de la manada. Cuando éste falleció, Barry nunca volvió a ser el mismo, y su carácter se hizo aún más reservado, paseando siempre atento y concentrado por las altas montañas, a la espera de algún desventurado caminante que pudiera necesitar de su ayuda.

“El mejor perro, el mejor animal es Barry. Solías dejar el convento con una canasta colgada sobre tu cuello, hacia la tormenta, bajo la más traicionera nieve. Todos los días examinaba la montaña en búsqueda de desafortunados que haya quedado atrapados bajo las avalanchas. Los desenterrabas y los devolvías a la vida por tu propia cuenta, y cuando no podías, regresabas al convento pidiendo ayuda a los monjes. Resucitabas personas. Tu dulzura era muy fácil de comunicar, tanto que el niño que desenterraste no tuvo ningún miedo de dejarte traerlo al hospicio agarrado de tu espalda”.

Peter Scheitlin, Complete Study on Animal Instinct –Psicólogo de animales-

Uno de sus rescates más famosos fue el de un niño que se encontraba junto a su madre bajo varios metros de nieve. Encontró al niño durmiendo en una caverna de hielo. Calentó su cuerpo lamiéndolo, puso al niño sobre su lomo y lo llevó al hospicio. Esta hazaña está representada en un monumento especialmente erigido en su nombre en el cementerio de mascotas cerca de París (Cimetière des Chiens) en el que se puede leer: Il sauva la vie à 40 personnes. Il fut tué par le 41ème (Salvó la vida de 40 personas. Murió por la 41)


Imagen del Museo de Historia Natural de Berna

La leyenda o historia cuenta que un soldado suizo estaba perdido en las montañas y Barry lo estaba buscando. Tras 48 horas lo encontró bajo la nieve. Cavó y luego lo lamió como le habían enseñado. Cuando el soldado despertó, pensó que Barry era un lobo y lo hirió de muerte con su bayoneta. Pero la verdad es otra; dos años antes de su muerte, Barry fue llevado a Berna, la capital de Suiza, donde vivió siendo ya famoso y admirado por todos.


Imagen extraída del Museo de Historia Natural de Berna

Cuando falleció por muerte natural en 1814, su cuerpo fue embalsamado y donado al museo de Historia Natural de Berna. Su piel fue conservada mediante taxidermia, y el resto de su cuerpo enterrado. En 1923, su cuerpo fue renovado por Georg Ruprecht y el director del museo, ya que el pelo comenzó a estropearse, además, su cuerpo fue cambiado de pose y su cráneo fue modificado para que se pareciese al San Bernardo de la época. Se le colgó un barril de su collar, ya que había un mito en la obra de Edwin Landseer Alpine Mastiffs Reanimating a Distressed Traveller que decía que los perros del monasterio los utilizaban durante los rescates. Pero el profesor Walter Huber lo quitó en 1978, aunque después volvió a ser puesto de nuevo como se aprecia en la imagen.


Imagen extraída del Museo de Historia Natural de Berna

Lo cierto es que Barry era más pequeño que los San Bernardos modernos. Su peso oscilaba entre 40-45 kg, mientras que los San Bernardos modernos pesan entre 65-85 kg. Su altura en estado preservado es de aproximadamente 64 centímetros, pero cuando Barry estaba vivo su altura debió ser algo menor.

En 1800 la raza de Barry no tenía un nombre específico. En 1820, fue catalogado como un Mastín Alpino. Por el contrario los ingleses catalogaron la raza como “perros sagrados” y los alemanes propusieron llamarlo “Alpendog” en 1828.

Desde 1814 y hasta 1860, en el Hospicio de Berna todas las camadas fueron llamadas “Sabuesos Barry” en su honor.

Finalmente, en 1865 a la raza se le denominó San Bernardo y desde 1880 fue reconocido por el Kennel Club de Suiza.

Barry inspiró tanto que podemos encontrar referencias hacia él en el poema de Samuel Rogers El Gran San Bernardo. También en la novela de Henry Bordeaux en 1911, que elogió el trabajo de Barry en La Neige sur les pas. Incluso Walt Disney Productions en 1977 hizo una película Barry of the Great St. Bernard y también se pueden encontrar libros infantiles que cuentan su historia como El San Bernardo más valiente.


Monumento a Barry en el cementerio de mascotas (Cimetière des Chiens)

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Fuente: Wikipedia, museo de Historia Natural de Berna

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