Momento en que un caballo alivia el dolor de una madre enferma que se aferra a su hijo 

Momento en que un caballo alivia el dolor de una madre enferma que se aferra a su hijo 

Una foto extraordinaria de un caballo consolando a una madre con una enfermedad terminal, mientras abraza a su hijo enmascarado en sus últimos momentos de vida, ha llegado a la final del World Press Photo Contest. El prestigioso concurso cada año premia lo mejor del periodismo visual. Los fotógrafos son de 28 naciones diferentes

En la categoría de Asuntos contemporáneos concursa se encuentra a imagen titulada “Doctor Peyo and Mister Hassen”, del fotógrafo francés Jeremy Lempin. En la imagen retrata a una persona en que está en la cama de un hospital y está acariciando un caballo.

La historía detrás de la fotografía

De acuerdo con el portal de World Press Photo, ella se llama Marion, es una paciente con cánllcer y está en compañía de Ethan su hijo y el doctor Peyo, un caballo que se utiliza en la terapia asistida por animales, en la Unidad de Cuidados Paliativos, en el Centro Hospitalario en Calais, Francia.

Se indica que la terapia asistida por animales o también conocida como terapia de con mascotas, recurso que es empleado para en terapias psicológicas y cuidados paliativos. Son métodos que refiere ayudan a reducir la ansiedad, estrés, mejorar la frecuencia cardiaca o ayudar a controlar el dolor.

Si bien no los cura, Peyo les transmite su energía y los tranquiliza, consiguiendo que los pacientes hablen o caminen después de meses sin hacerlo.

Su manejador dice que el caballo está dotado de una sensibilidad increíble “Peyo elige a qué habitación entra. Lo demuestra levantando la pata frente a la puerta de la habitación a la que quiere entrar.

Peyo ahora tiene 15 años y es muy inteligente. Parece que automáticamente detecta en qué habitación hay pacientes que lo necesitan”…

“Recuerdo cuando insistió en entrar a una habitación. La mujer que estaba en la habitación en ese momento se estaba apagando. Peyo no se apartó de su lado hasta que cerró los ojos y no volvió a abrirlos … Yo lo acompaño, pero al final es él quien decide”, dijo Bouchakour, su adiestrador.

La historia detrás de las imágenes: "Peyo se quedó al lado de la cama de un paciente moribundo durante dos horas"

El caballo se acerca a los pacientes y se deja acariciar, a la vez que los mira y los lame. Pero es él quien escoge a los pacientes, incluso hay días que rechaza entrar en el hospital y sus cuidadores se lo respetan.

Antes de entrar, siguen un meticuloso protocolo de higiene y duchan al caballo, lo cubren con un protector y le aplican un aceite antiparasitario en los cascos. Peyo es tan increíble que ha aprendido a subir al ascensor e, incluso, a no hacer sus necesidades durante las visitas.

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