Mujer de 80 años completa caminata anual de 600 millas con su pony y su perro

Mujer de 80 años completa caminata anual de 600 millas con su pony y su perro

Una mujer de 80 años con un parche en el ojo no muestra signos de envejecimiento mientras continúa su viaje anual en pony desde Inglaterra hasta las Tierras Altas. Pero, la aventura no la hace sola, tiene a dos amigos inseparables, su pony y su perro.

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Jane Dotchin ha estado empacando sus alforjas en la espalda de su fiel pony todos los años desde 1972.

Su excursión implica dejar las colinas desde su casa cerca de Hexham, Northumberland, en una caminata épica de 600 millas a Inverness, que cubre entre 15 y 20 millas por día.

Partió el 31 de agosto con su corcel, Diamond, de 13 años, y su discapacitado Jack Russell, Dinky, como compañía.

Lleva todo lo que necesita, incluida su tienda de campaña, comida y algunas pertenencias.

El primer viaje de Jane a Escocia vio a sus amigos visitar cerca de Fort Augustus a principios de los 70 y desde entonces ha regresado cada otoño.

El viaje dura unas siete semanas.

Vive de gachas de avena, tortas de avena y queso, y lleva un viejo móvil que tiene una batería que dura seis semanas, aunque conseguir una señal puede ser un problema.

Jane dijo: Me niego a seguir adelante con la lluvia torrencial.

“Hay algunas rutas diferentes que puedo tomar dependiendo del clima. No quiero cruzar colinas con mal tiempo, pero lo soluciono en el camino”.

“No les advierto con mucha anticipación porque si el clima cambia o me detengo temprano, pueden quedarse preguntándose a dónde voy”.

Jane nunca se siente sola con Dinky a su lado.

Ella dijo: “Cuando hay una pista bonita y cubierta de hierba, ella sale y corre, pero no le gusta el terreno pedregoso, así que va muy cómoda en una bonita bolsa, además duerme con un poco de agua caliente”.

Diamond, el pony, está atado a una cuerda larga por la noche para pastar. Está calzada con carburo de tungsteno soldado a sus patas para reducir el desgaste.

Jane la consiguió de un comerciante de caballos local, y la única concesión que le da a su edad es no herrar al animal como solía hacerlo.

Ella dijo: “Pedí algo bueno y sólido para mi vejez y la conseguí a ella. Lucho por conseguir con ella la mitad del tiempo, pero por lo demás me las arreglo bien”.

En reconocimiento a su espíritu independiente y años de trekking, el año pasado recibió el premio a la trayectoria de la British Horse Society, que dijo que fue “un poco sorprendente”.