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Mujer Recibió Flores En El Trabajo – Luego Se Da Cuenta De Que Son De Su Perro

Criar a un cachorro bien requiere mucho tiempo, paciencia y comprensión, especialmente cuando se trata de perritos particularmente inquietos (y aparentemente incorregibles) como Murphy.

Afortunadamente, su madre recibió el estímulo perfecto para seguir intentándolo lo mejor posible.

 Theresa Potratz

La madre de Murphy, Theresa Potratz, había entrenado a sus otras mascotas para que fueran perritos más aplicados, por lo que se sentía muy a la altura de esta nueva tarea, con su nuevo cachorro. Pero Murphy no le iba a facilitar las cosas.

“Desde el momento en que llevé a Murphy a mi casa luchó con la comida y sus juguetes”, le dijo Potratz a The Dodo. “Mordió y mordió a todos y todo a su alrededor”.

 Theresa Potratz

Por más que lo intentó Potratz no logró que Murphy cambiara sus forma de ser. Sin embargo, la costumbre de estar masticando todo, resultó algo  problemático. Un día, Murphy comió algo que quedó en su tracto digestivo, por lo que fue llevado de urgencias al veterinario, donde luego tuvieron que realizarle una cirugía para salvar su vida.

Después de que se recuperó, Murphy volvió a comer cosas que no debía. Así que continuaron los viajes de emergencia al veterinario.

 Theresa Potratz

Potratz estaba perdida. Ella inscribió a Murphy en cursos especiales, pero aún su conducta no mejoró. Y, como resultado de su última cirugía, ahora deberá ser alimentado con la mano, de a poquitos.

Por supuesto, no fue culpa de Murphy, el pequeño no tenía la mínima intención de hacerle la vida tan difícil a su familia. Pero una noche, cuando las conductas problemáticas del cachorro parecían llegar a su punto máximo. Su mamá humana se derrumbó, su familia vio lo desconsolada y desanimada que estaba.

Pero luego recibió el impulso que necesitaba.

“A la mañana siguiente, mientras estaba en el trabajo, una florista entró con un hermoso ramo de flores, firmé para ellas, y cuando leí la tarjeta, comencé a llorar”.

Theresa Potratz

De inmediato la mujer supo de que su esposo había enviado las flores en nombre de Murphy, pero el gesto captó lo que estaba en el corazón de Murphy.

“Fue una forma de decirme que saldremos de esto”, dijo.

Y lo hicieron. A partir de ese momento, Potratz nunca cuestionó el compromiso de su perro.

Theresa Potratz

Han pasado años desde entonces. Murphy ahora es un perro adulto, mucho más educado que en su juventud, gracias al amor, educación y tolerancia que recibió.

Él aún necesita ser alimentado a mano todos los días, pero para Potratz, es un pequeño precio a pagar para tener un miembro tan querido en su familia.

“Amo a ese chico por completo”, dijo su mamá.

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