Mujer rescata a dos crías de lince de una granja de pieles, ahora ronronean y juegan como gatitos

Anastasia Poznyak de Rusia se llama a sí misma “una persona de gatos”, pero las circunstancias de la vida la hicieron tener ocho perros en casa: seis huskies, un samoyedo y un inuit del norte.

Obviamente, fue muy difícil para ella adoptar un gato teniendo tantos perros en la casa. Pero ella deseaba tanto un gato que comenzó a buscar posibles animales que se llevaran bien con los perros.

Con el tiempo, Anastasia se enteró de que en su país todavía había granjas de pieles, algunas de las cuales criaban linces.

Aprovechando que la ley le permitía adoptar linces y cuidarlos en casa, Anastasia no lo dudó y adoptó a un pequeño bebé lince, al que llamó Geralt -inspirado en la serie The Witcher-.

Afortunadamente, los perros de Anastasia acogieron a Geralt y la ayudaron a criarlo jugando como un gato, dejándolo morder sus orejas, dormir sobre sus vientres y, por supuesto, robarles la comida.

De hecho, Banshee, el perro más viejo de Anastasia, fue un mentor especial para Geralt, ayudándolo a conocer su nuevo hogar y el mundo.

Geralt creció como todos los felinos, con un sentido de la picardía muy desarrollado, pero su adaptación a los perros de Anastasia y otros animales fue óptima; según la niña, Geralt es ahora “el cuerpo y el alma” de la manada.

Además, se hizo muy amigo de Texas, uno de los caballos de la mujer.

Cuando Geralt cumplió un año, Anastasia decidió adoptar a otro bebé lince, esta vez hembra. La gata se ganó el nombre de Bulochka -“bollo” en ruso-, porque es muy dulce y tierna.

Dado que los linces salvajes suelen ser solitarios, Anastasia pensó que Geralt y Bulochka harían vidas separadas. Sin embargo, Geralt aceptó a la pequeña como su hermana de sangre y ahora son inseparables.

“Después de criar dos linces, puedo decir con seguridad que lo más desafiante en este tipo de rescate es la salud; dado que en las granjas los animales se crían por su pelaje, su salud nunca ha sido una prioridad. Geralt se rompió un hueso y un dedo, y es uno de los más afortunados y saludables”.

La niña dice que domar y adiestrar a un lince no es tan complicado porque, al igual que los gatos, utilizan una caja de arena sencilla para sus necesidades. Además, están entrenados para salir a pasear con la correa puesta.

Anastasia dice que disfruta de la vida con sus linces, perros esquimales y caballos y le encanta ayudar a aquellos que deciden rescatar grandes felinos con la domesticación.

De hecho, tiene la intención de expandir su familia el próximo año con otro lince, dando un gran ejemplo de empatía y desinterés al adoptar a estos animales y salvarlos del feroz mercado de pieles que asola nuestro planeta.


Crédito de la foto: Anastasia Poznyak


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Más información: Instagram

 

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