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Esta perrita fue ABANDONADA a su suerte, aunque estuvo a punto de morir se recuperó por completo!

Cuando encontré una imagen de “antes y después” de Frannie en la sección de comentarios de una publicación, supe que tenía que saber más sobre su historia. Fue así como contacté a Eric Holliday, uno de sus salvadores, para conocer el relato…

El primer reporte de Frannie en nuestro grupo llegó gracias a la organización de resate Val’s Pals GSD and Large Paw Rescue, a través de Forgotten Dogs of 5th Ward, un grupo de voluntarios que visitan el área de 5th Ward para alimentar a los perritos sin hogar, que son muchísimos.

Nos alertaron sobre ella durante la noche del miércoles 16 de diciembre. La persona que la vio notó que comía la carne de un animal muerto.

Así que me dirigí junto a Sam Arkey al último sitio donde reportaron haberla visto durante la mañana del día siguiente. Caminamos toda la calle intentando hallarla y, casi al momento de darnos por vencidos y caminar de vuelta al auto, Sam finalmente la vio escondida buscando refugio entre una pila de basura. Apenas podía verse y recuerdo haber pensado que eso no era un perro sino ramas, pero sí era ella.

En ese momento nos acercamos a la perrita. Normalmente, para acercarse a un perro callejero hay que tener mucho cuidado, pero estaba claro que ella se había dado por vencida; no había manera de que escapara ni quería atacarnos. La pobre intentaba aferrarse a la vida. Le pusimos una correa e intentamos halar suavemente para que se moviera junto a nosotros, pero no lo hizo, así que la cargamos.

Aún recuerdo cuando removí una hoja de su rostro y empezó a sangrar. Había hecho mucho frío ese día y se esperaban temperaturas heladas, así que no nos queda duda: si no la hubiéramos encontrado, no habría sobrevivido la noche.

La llevamos de inmediato a Vergi 24/7 en Houston, una excelente clínica veterinaria de emergencia. Nuestro grupo se enfoca en casos médicos, y Vergi es nuestra clínica de confianza. Fue evaluada de inmediato; pesaba solo 10,4 kg y se estimó que debía tener entre 6 y 9 meses de edad, pero luego se concluyó que su edad estaba entre los 2 y 3 años.

En ese rango, debía pesar alrededor de 30 kilos. Su estado era crítico, estaba desnutrida a un punto que ninguno de nosotros había imaginado.

Lo más preocupante de su estado su salud era su estado de desnutrición y cómo evitar el síndrome de realimentación. También presentaba anemia, por lo que debía someterse a exámenes de sangre frecuentes para vigilar su nivel de electrolitos, glucosa y proteína a medida que se introducían vitaminas y minerales en su sistema. Como parte de su tratamiento, comía porciones pequeñas cada dos horas y se le administraron fluidos de manera intravenosa.

Se esperaba que permaneciera en la unidad de cuidados intensivos por varias semanas. El camino estuvo lleno de altibajos. En un momento dado, el personal de Vergi pensó que la perra no sobreviviría. Nuestro grupo preparó una vigilia de oración durante la noche del 22 de diciembre, y claramente nuestras plegarias fueron escuchadas, pues la perrita se recuperó de manera milagrosa.

Su primer hogar de cuidado temporal la recibió el 23 de diciembre. Allí pasó una semana bajo el cuidado de Jill Washburn, quien debió vigilar a Frannie de cerca para seguir con su plan de alimentación. Cada dos días, la perra debía visitar el veterinario para hacerse sus pruebas de sangre rutinarias y medir su nivel de glucosa, proteína y electrolitos.

Cuando finalmente pudimos empezar a alimentarla con comidas más grandes cada seis horas, la trasladamos a su segundo hogar temporal, esta vez con Amy Boram Wilson. Amy continuó con el cuidado y los chequeos veterinarios frecientes. Amy y Jill le dieron a Frannie todo el amor y cuidado que no había conocido hasta ahora. Ellas son las verdaderas heroínas del cuento de Frannie.

Sin los humanos que aceptan perros de manera temporal en sus hogares, ofreciendo amor, compasión y cuidado, los grupos de rescate no podrían salvar un solo animal.

Frannie fue adoptada de manera permanente el día 27 de febrero por Jack y Jan Long. Usualmente exigimos tres reuniones entre el perro y su familia en potencia. Amy nos hizo saber desde la primera reunión que Jack y Jan eran perfectos para Frannie. Y es cierto: han demostrado ser eso y mucho más.

Jack asegura que la vida en las calles dejó secuelas en la perrita. Las cosas nuevas le dan miedo, hasta que se le asegura que todo está bien. La perrita ha aprendido a comer de manera oportunista y le gusta correr y jugar todo el día. ¡Se ha convertido en una perrita muy energética!

La familia Long acaba de adoptar otro perrito rescatado. Ahora, Frannie tiene los padres que nunca tuvo y además un hermano canino. Su vida es perfecta. Es difícil creer que es la misma perra que parecía más un esqueleto al borde de la muerte hace solo siete meses. San Francisco, el santo que le dio su nombre, debe haberla cuidado bien.

The 5th Ward es un barrio conocido por ser un sumidero de perros no deseados. Probablemente Frannie era uno de esos perros. Jamás sabremos quién la abandonó, pero sí sabemos que muchos velaron por ella y le dieron una mano amiga cuando la necesitaba.

Si deseas asegurarte de que Val’s Pals GSD and Large Paw Rescue pueda seguir cumpliendo con su labor de rescate de perritos en situación crítica como Frannie, PULSA AQUÍ para realizar una donación.

 

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