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Publicó una foto con su nuevo perro adoptado y la Policía se lo quiere QUITAR. No creerás la razón!

Dan Tillery es un  músico que adoptó a un adorable pitbull, desde entonces se convirtieron en mejores amigos. Lamentablemente, están teniendo un problema muy serio con las autoridades. Tillery decidió publicar una foto en las redes sociales, como es costumbre de quienes aman a sus mascotas. Para su sorpresa, la policía tocó su puerta al día siguiente, como consecuencia de una denuncia hecha por uno de sus contactos.

 

Dan y su peeeito Diggy viven en Michigan, EE.UU., donde hay una prohibición de perros pitbull. Diggy es un bulldog americano (no un pitbull), pero la policía piensa que pertenece a la raza ilegal y lo ha puesto en la lista de espera para que sea ejecutado. Él es el perro más dulce del mundo y Dan

Diggy es un perro sumamente feliz y amoroso, por lo que Tillery no se dio por vencido. En primer lugar, tuvo que abogar para que se reconociera la docilidad del animal, pero como la ley no estaba sujeta a este tipo de consideraciones, Tillery decidió indagar a profundidad en el árbol genealógico de su mascota. Es decir, Tillery estudió su “pedigrí”.

Para su sorpresa, y también para la frustración de las autoridades, Tillery logró demostrar que Diggy no era un pitbull como se creía, sino que se trataba de un Bulldog americano. Como la raza no estaba contemplada en la lista de perros prohibidos, tuvieron que devolvérselo a su dueño.

Tillery se asesoró para poder encontrar una ley que trajera a casa a su amigo perruno, también decidió escarbar en su árbol genealógico llegando a la conclusión de que Diggy en realidad no era un pitbull sino un bulldog americano. Con esto ya podría ir a la comisaria y reclamar para que le entregaran a su amigo, claro, siempre y cuando pudiera comprobar lo que había descubierto.

Una vez en la comisaria, Tillery descubrió que no era posible que los policías identificaran con exactitud la raza del perro sin un especialista, cosa que no sucedió cuando se llevaron a su amigo así que todo había sido de manera ilegal, definitivamente Diggy tenía que estar con Tillery y la ley debía aprobarlo.

Tillery nunca se rindió a pesar de que el proceso para recuperar a su amigo fue largo y muy agotador pero finalmente Diggy volvió a casa y ambos no podían sentirse más felices, finalmente el perrito tendría un hogar y era más que evidente que un amo que en verdad lo quería. Ahora este perrito puede tener un hogar feliz!

 

Afortunadamente esta historia tuvo un final feliz a pesar de todo. Sin embargo, dueños de otras razas no han corrido con la misma suerte y se han tenido que despedir con todo el dolor de su corazón de su amigo de cuatro patas.

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