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Este es el resultado del cruce entre una rottweiler y un Terrier West Highland

Ellos son Zara (izquierda) y Joey (derecha).

Notará que son muy disparejos: Zara es una rottweiler y Joey es un westie, pero eso no impidió que se enamoraran en el año 2013, poco después de conocerse por primera vez.


No pasó mucho tiempo para que Zara quedara embarazada, para sorpresa de todo el mundo.


Cuando llegó el momento, dio a luz a 11 asombrosos perritos.

La madre primeriza estaba sorprendida, así como la dueña de los perros, Teresa Patterson.

“Zara no sabía qué hacer, así que comenzó a gritar una vez que los cachorritos empezaron a salir”, recuerda Patterson.

Los inusuales perritos fueron llamados “Wotties”, un juego de palabras que combina “Rottie” con “Westie”.

Por desgracia, cuatro de los perritos no sobrevivieron, pero gracias a los cuidados de Patterson, los otros siete crecen sanos y fuertes.


Patterson se alegró mucho por recibir a los cachorros, pero sabía que debía ofrecerlos en adopción para darles una oportunidad de vivir uan vida feliz.


Los hijos de Patterson, Matthew y Jonathan, adoptaron uno cada uno, y los otros cinco también encontraron un hogar eventualmente.

Lo extraño de la raza llamó la atención de muchos, pues nadie conocía a los Wotties, no siquiera los integrantes del Kennel Club. El Kennel Club registra alreddor de 250.000 perros de 212 razas anualmente, pero hasta entonces no tenía registro de una mezcla entre rottweiler y westie.

“No podemos decir que jamás había pasado, pero es la primera vez que nosotros lo vemos”, declaró un portavoz de la organización.


Matthew y Jonathan, junto a los demás dueños de wotties, esperan con ansias para saber cómo lucirán los pequeños una vez que crezcan.


Victoria Lowe adoptó a una perrita y la llamó Lola. “Todo el mundo queda fascinado al conocer a Lola. Nadie sabe cómo se verá al crecer, es algo misterioso”, dijo Lowe. “Su carácter es muy especial y todo el tiempo está haciendo travesuras”.


A pesar de la precariedad de sus primeros días, Patterson asegura que los cachorros sobrevivientes crecen con mucha energía y el espíritu fuerte.

“Los perritos tienen un temperamento adorable, como sus padres”, agregó. “Son un poco exigentes y desean atención todo el tiempo. Uno de los perritos, Sparkie, que vive con nuestro hijo, me sigue donde quiera que voy”.


Si bien los cachorritos fueron una bendición, Patterson ya tomó medidas para evitar otra camada esterilizando a Joey.

Por ahora, los wotties se adaptan a su nueva vida en hogares diferentes, y si bien es cierto que Zara y Joey no tendrán más bebés, esperamos que sigan cosechando su amor y amándose a pesar de sus evidentes diferencias.

¿Es esta la mezcla perruna más extraña que has visto? Si no lo es, escríbenos en la secció de comentarios y asegúrate de compartir esta inusual familia con tus amigos y familiares.