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Si quieres mostrarle amor a tu perro no lo beses, mejor acarícialo

Parece bastante inofensivo. Tu perro y tú están nariz contra nariz y le hablas mientras te da lengüetazos en la boca y mejillas, o llegas a casa del trabajo y le das un beso a tu perro para saludarlo.

Tal vez te parezca la máxima muestra de afecto pero, tratándose de esos besos, los expertos advierten: cuidado con el perro.

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¿Por qué es dañino?

Neilanjan Nandi, profesor asistente de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel en Filadelfia, explicó en un correo electrónico que la mayoría de las bocas de los animales son hogar de “un enorme microbioma oral de bacterias, virus y levadura”.

Nandi afirma que la saliva del perro tiene proteínas que pueden ayudarle a limpiar o sanar sus heridas, pero en un párrafo titulado “Por qué no besarte con tu perro”, escribió: “Hay algunos organismos que solo se encuentran en los perros y que nosotros sencillamente no estamos hechos para tolerar ni combatir”.

Ciertas bacterias en las bocas de los perros son zoonóticas, lo que quiere decir que los animales pueden transmitirlas a los humanos y causarles enfermedades.

Algunas de las bacterias zoonóticas comunes incluyen clostridium, E. coli, salmonela y campylobacter, que pueden ocasionar enfermedades gastrointestinales graves en los humanos, comentó Leni K. Kaplan, ponente del servicio de práctica comunitaria en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell.

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¿Entonces nunca debo permitir que mi perro me lama?

No del todo.

“Cuando la saliva de los perros toca la piel humana intacta, en especial en una persona sana, es muy poco probable que cause problemas, ya que habrá muy poca absorción a través de la piel”, contestó Kaplan mediante un correo electrónico.

Sin embargo, la saliva y los patógenos de los perros se pueden absorber más fácilmente a través de las membranas mucosas de la nariz, la boca y los ojos de una persona. Si bien es raro que se transmitan enfermedades de esta forma, Kaplan manifestó que era mejor evitar que los perros laman esas partes del rostro.

John Oxford, profesor de virología en la Universidad Reina María de Londres y experto en microbiología, dijo que nunca permitiría que un perro le lamiera el rostro, informó The Hippocratic Post.

“No solo se trata de lo que hay en la saliva” explicó. “Los perros pasan la mitad de su vida poniendo la nariz en lugares muy desagradables o acercándose a oler excrementos de perros, por lo que sus hocicos están llenos de bacterias, virus y gérmenes de todo tipo”.