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Su destino era ser la cena de alguien, pero fue hallada justo a tiempo

Florence es una perra que pasó la mayor parte de su vida confinada a una diminuta jaula en Wonju, Corea del Sur. La jaula era tan pequeña que Florence no podía moverse, lo que causó que sus patas traseras se deformaran.

El futuro de la perrita no lucía nada bien, pues en cualquier momento pudo haber sido sacrificada para ser comida, pero por fortuna alguien la descubrió y decidió que su horrible destino debía cambiar, por lo que le regaló una nueva vida.

Humane Society International
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Florence fue rescatada eventualmente por la Sociedad Humanitaria Internacional y llevada a los Estados Unidos en marzo de este año. Una vez llegó a territorio americano fue trasladada a la sede de la Sociedad Humanitaria de Oregon (HSCO), junto a otros 16 perros del mercado coreano de carne.

Humane Society of Central Oregon
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Florence no podía caminar bien debido a sus piernas deformes y tuvo que someterse a una operación correctiva para poder vivir una vida normal. Los voluntarios solían cargarla en brazos para evitarle el dolor de caminar por su cuenta.

Además de sus piernas, también sufría problemas de desnutrición y tenía miedo de acercarse a las personas. Ni siquiera comía la comida que le ofrecían. El personal sabía que debían encontrar una manera de ganarse su confianza para poder ayudarla.

Humane Society of Central Oregon
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Después de una investigación, aprendieron que los perros de los mercados de carne suelen comer arroz con pedazos de carne, así que eso fue lo que le sirvieron a Florence, quien lo comió de inmediato. A medida que pasó el tiempo, la perrita empezó a demostrar más confianza en los humanos y se dio cuenta de que la gente quería ayudarla, no hacerle daño.

Humane Society of Central Oregon
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Desde marzo, Florence ha sido operada dos veces: La primera buscó fortalecer sus rodillas y la segunda reconstruir su pierna trasera derecha, severamente deformada. Después de las cirugías, también ha comenzado sesiones intensas de terapia física.

Pasaron las semanas, y con ellas la personalidad efervescente de Florence empezó a brillar de nuevo. Es una perra muy amigable y afectuosa que ama jugar y correr; con el tiempo, se hizo amiga de otros perros y su confianza se elevó por los cielos.

Humane Society of Central Oregon
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Lynne Ouchida, encargada comunal de HSCO, llevó a Florence a su segunda salida pública: la inauguración de un nuevo Starbucks. Ese día su vida cambió, pues una mujer que también estaba presente terminó convirtiéndose en su nueva madre.

“Florence encontró el amor verdadero en Starbucks, como una historia de película”, declaró Ouchida para The Dodo. “Megan Watkins y Florence conectaron de inmediato. Pasaron tiempo juntas ese día y el siguiente lunes la mujer fue al refugio para seguir jugando con ella”.

Humane Society of Central Oregon
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Watkins y su familia decidieron que adoptarían a Florence de manera temporal si todo salía bien. Su nueva familia la hizo sentir como en casa: construyeron rampas, una puerta para perros e incluso un área especial en el jardín. ¡Se hizo amiga hasta de los gatos!

Humane Society of Central Oregon
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No pasó mucho tiempo para que la familia Watkins decidiera que no quería ser la familia temporal de Florence. ¡Querían quedarse con ella! La perrita está muy feliz y recibe todo el amor que necesita con su nueva familia. Pasó de vivir en una pequeña jaula, destinada a convertirse en comida, a tener todo el espacio que necesita y más para jugar, correr y ser libre.

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